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¿Por qué la endometriosis inflama el colon? El eje intestino-endometrio que nadie te explicó y el falso colon irritable

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    Mariam Lara
  • hace 1 día
  • 9 min de lectura

Por Nut. Mariam M. Lara Nader | Cédula Prof. 12369173 | Nutrición especializada en enfermedades crónicas de la mujer y endometriosis | Colegio Mexicano de Nutrición Clínica y Terapia Nutricional 2034 | Mesa Directiva Asociación Ibero Endometriosis AC.



"Me diagnosticaron intestino irritable antes que endometriosis"


Si eso resonó, no eres la única. Las mujeres con endometriosis tienen entre 2 y 3 veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de síndrome de intestino irritable (SII) — y en muchos casos ese diagnóstico llega primero, años antes de que alguien investigue lo que realmente está ocurriendo.


No porque los médicos sean negligentes, sino porque la endometriosis produce síntomas digestivos indistinguibles del SII sin que haya una sola lesión en el intestino. Eso no es coincidencia. Es biología.


La conexión entre endometriosis e intestino no es accidental ni secundaria — es un sistema bidireccional con mecanismos propios, bien documentados, que tiene nombre: el eje intestino-endometrio. Entenderlo cambia completamente la forma en que se aborda la enfermedad desde la nutrición.


Infografía del eje intestino endometrio explicando la inflamación funcional del colon por endometriosis y mecanismos del dolor en endometriosis

Tu intestino se inflama aunque no tenga lesiones de endometriosis en el intestino


La primera cosa que sorprende a muchas pacientes cuando les explico esto es la siguiente: no necesitas tener endometriosis intestinal profunda para tener síntomas digestivos severos por endometriosis. De hecho, la hipersensibilidad visceral — la sensación de que tu intestino está "disparado" — es más prevalente en endometriosis leve que en enfermedad avanzada.


¿Cómo es posible? Porque los mecanismos que producen síntomas digestivos en endometriosis son sistémicos, no locales. No dependen de que haya tejido endometrial en el intestino. Dependen de lo que la enfermedad hace al sistema nervioso, al sistema inmune y a la microbiota — y eso afecta el intestino desde afuera hacia adentro.


Hay cuatro mecanismos principales que explican esta conexión, y todos operan de forma simultánea:


Los cuatro mecanismos del eje intestino-endometrio


1. Inflamación crónica de bajo grado

Infografía de la inflamación crónica de bajo grado en el colon irritable

La endometriosis genera un estado inflamatorio sistémico persistente. Las citoquinas proinflamatorias, las prostaglandinas y los factores de crecimiento que circulan de forma elevada en estas pacientes no se quedan en la pelvis — alcanzan el tracto gastrointestinal y alteran dos cosas fundamentales: la motilidad intestinal y la sensibilidad visceral.


Esto explica por qué la hinchazón, el dolor abdominal y los cambios en el ritmo intestinal no tienen un patrón alimentario claro en muchas pacientes. No es lo que comiste — es la carga inflamatoria sistémica de la enfermedad.


2. Hipersensibilidad visceral y sensibilización central


Infografía sobre la hipersensibildiad visceral y sensibilización central en endometriosis

Este es el mecanismo más importante para entender por qué el dolor digestivo en endometriosis puede ser tan desproporcionado respecto a lo que se ve en una laparoscopía.


El sistema nervioso central, expuesto de forma prolongada a señales de dolor e inflamación, modifica su propia sensibilidad. El umbral del dolor baja. Los estímulos que normalmente no serían dolorosos — el tránsito intestinal normal, la distensión leve — se perciben como dolor real. A esto se le llama dolor nociplástico: no hay daño tisular nuevo, pero el procesamiento del dolor está amplificado.


A esto se suma la sensibilización cruzada entre órganos pélvicos: el útero, la vejiga, el intestino y el piso pélvico comparten vías nerviosas en la médula espinal. Cuando uno de esos órganos está inflamado de forma crónica, sensibiliza a los demás. El dolor intestinal puede ser, en parte, dolor uterino mal localizado — y viceversa.


3. Activación de mastocitos

Infografía de mastocitos y endometriosis en intestino irritable

Los mastocitos son células inmunes con alta concentración en el tracto gastrointestinal y en el tejido pélvico. En endometriosis están activados de forma persistente y liberan histamina, triptasa y citoquinas que producen dos efectos simultáneos: inflamación neuronal — que amplifica la percepción del dolor — y aumento de la permeabilidad intestinal.


Este mecanismo es compartido entre endometriosis y SII, lo que explica en parte por qué los dos cuadros son tan difíciles de distinguir clínicamente — y también por qué intervenciones que actúan sobre los mastocitos, como ciertos patrones dietéticos, pueden mejorar síntomas en ambas condiciones.


4. Disbiosis intestinal y el estroboloma


Infografía disbiosis intestinal y estroboloma en endometriosis con colon irritable

La microbiota intestinal es el cuarto actor de este eje, y probablemente el más subvalorado en la práctica clínica convencional.


Las mujeres con endometriosis tienen patrones de disbiosis intestinal documentados: reducción de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta, menor abundancia de Lactobacillus, aumento de bacterias con actividad proinflamatoria. Esta disbiosis aumenta la permeabilidad intestinal, amplifica la respuesta inflamatoria sistémica y activa el eje intestino-cerebro de forma bidireccional — la microbiota influye en el estado de ánimo y la percepción del dolor, y el estrés y el dolor influyen en la microbiota.


Pero hay un mecanismo adicional que conecta directamente la microbiota con la endometriosis como enfermedad hormonal: el estroboloma.


El estroboloma es el conjunto de genes bacterianos capaces de metabolizar estrógenos. En condiciones normales, el hígado conjuga los estrógenos para eliminarlos por el intestino. Ciertas bacterias intestinales producen una enzima llamada β-glucuronidasa que desconjuga esos estrógenos y los reintroduce activos en la circulación. Cuando hay disbiosis y predominan las bacterias con alta actividad de β-glucuronidasa, la reabsorción de estrógenos aumenta — lo que puede exacerbar tanto la endometriosis como los síntomas gastrointestinales en un ciclo que se retroalimenta.


Dicho de forma simple: tu intestino disbiótico puede estar contribuyendo activamente a la dominancia estrogénica que perpetúa tu endometriosis.


El papel de la progesterona en la digestión


Un aspecto que rara vez se discute con las pacientes es el efecto de la progesterona sobre el intestino.


La progesterona reduce la motilidad gastrointestinal — de ahí el estreñimiento que muchas mujeres reportan en la fase lútea o durante el uso de progestinas. Pero también tiene propiedades antiinflamatorias que pueden contrarrestar parcialmente la inflamación sistémica de la enfermedad.


A través de sus metabolitos neuroactivos — particularmente la alopregnanolona — la progesterona modula la ansiedad, el estado de ánimo y la respuesta al estrés.


Estos factores influyen directamente en la severidad de los síntomas gastrointestinales a través del eje intestino-cerebro. La resistencia a la progesterona documentada en endometriosis no solo afecta la respuesta del tejido endometrial — afecta también estos efectos moduladores sobre el sistema nervioso y el intestino.


Los criterios Roma V y el problema del diagnóstico diferencial


Los criterios Roma V son la herramienta estándar para clasificar el SII según el patrón de hábito intestinal: predominio de diarrea (SII-D), predominio de estreñimiento (SII-E) o mixto (SII-M). En pacientes con endometriosis, la evidencia muestra que la severidad de los síntomas de SII no está determinada por el estadio de la endometriosis, sino por la presencia de trastornos del estado de ánimo, antecedentes de trauma, alteraciones del sueño y sensibilidad durante el examen físico.


Esto plantea una pregunta clínica importante: ¿estamos diagnosticando SII verdadero o estamos etiquetando como SII los síntomas gastrointestinales funcionales de una endometriosis no identificada? Pasar por alto esta distinción puede llevar a intervenciones innecesarias — incluyendo cirugías — sin resolver el problema de fondo.


El diagnóstico diferencial importa. Y la nutrición es parte de ese diagnóstico.


Qué dice la evidencia: dieta baja en FODMAPs en endometriosis


La intervención dietética con mayor nivel de evidencia en pacientes con endometriosis y síntomas gastrointestinales funcionales es la dieta baja en FODMAPs — fermentable oligosaccharides, disaccharides, monosaccharides and polyols, es decir, carbohidratos fermentables de cadena corta que producen distensión, gas y alteraciones del tránsito intestinal en personas con hipersensibilidad visceral.


El estudio EndoFOD (2025), el primer ensayo clínico aleatorizado controlado específicamente en pacientes con endometriosis, documentó que el 60% de las pacientes respondieron a la dieta baja en FODMAPs, comparado con el 26% en el grupo control — más del doble de tasa de respuesta (p=0.008). Los beneficios documentados incluyen:


  • Reducción significativa del dolor abdominal y la distensión

  • Normalización de la consistencia de las heces, especialmente en pacientes con predominio de diarrea

  • Mejoría en calidad de vida relacionada tanto con síntomas gastrointestinales como con el impacto de la endometriosis

  • Reducción de síntomas depresivos en pacientes con puntajes clínicamente significativos al inicio

  • Inicio rápido: mejorías observadas desde la semana 2, con beneficios sostenidos hasta el final de la intervención de 28 días


Los mecanismos propuestos incluyen reducción de la carga osmótica intestinal y enlentecimiento del tránsito colónico — dos factores que influyen directamente en la forma de las heces y en la distensión.


Una advertencia importante: la dieta baja en FODMAPs no es una dieta de por vida. Se implementa en tres fases obligatorias: restricción inicial, reintroducción sistemática para identificar tolerancias individuales, y personalización a largo plazo. La fase de restricción no debe mantenerse de forma indefinida porque puede comprometer la diversidad de la microbiota — el mismo mecanismo que queremos proteger. La evidencia actual se refiere únicamente a la fase de restricción; las fases de reintroducción y personalización son igualmente importantes y deben realizarse con acompañamiento profesional.



Certificado Mariam Lara en MONASH University en sintomas gastrointestinales en endometriosis

La Universidad de Monash — creadora y referencia mundial del protocolo de dieta baja en FODMAPs — señala en su actualización más reciente que la eliminación y restricción de alimentos específicos para mejorar los síntomas de intestino irritable especificamente en endometriosis debe individualizarse. No siempre es necesario hacer una restricción estricta de todos los grupos de FODMAPs: una buena interrogación clínica — identificar qué alimentos específicos desencadenan síntomas en cada paciente, en qué momento del ciclo y con qué intensidad — puede ser suficiente para diseñar una intervención más dirigida, menos restrictiva y más sostenible a largo plazo.


Esto refuerza que el abordaje dietético en endometriosis no es un protocolo genérico sino una intervención de precisión que requiere evaluación individualizada.


Suplementación con evidencia según tu fenotipo digestivo


La suplementación en el eje intestino-endometrio debe individualizarse según el fenotipo de síntomas — no hay un protocolo único. Lo que sigue es un resumen de los compuestos con mayor evidencia disponible y las indicaciones clínicas según el subtipo de presentación.


Zinc


Un ensayo clínico aleatorizado de 2026 en 84 pacientes con SII evaluó zinc (20 mg de gluconato de zinc) versus zinc más probióticos versus placebo durante 90 días. Los resultados con zinc solo fueron:


  • Reducción significativa de la severidad de SII vs. placebo (p=0.003)

  • Mejoría documentada en depresión (p=0.004) y estrés (p=0.013)

  • Incremento de niveles séricos de zinc (p=0.008)


Un hallazgo particularmente relevante: el zinc solo fue más efectivo que zinc más probióticos para reducir depresión y estrés, lo que sugiere una posible interacción entre suplementos que requiere atención al diseñar protocolos combinados.


El zinc actúa sobre la integridad de la barrera intestinal, la modulación de la respuesta inflamatoria, la función inmune y la neurotransmisión — mecanismos todos relevantes en el eje intestino-endometrio.


Glutamina


La glutamina es el combustible principal de los enterocitos — las células de la mucosa intestinal. Mantiene la integridad de la barrera intestinal, reduce la permeabilidad, previene la translocación bacteriana y modula la inflamación local. Su uso está especialmente indicado en pacientes con sospecha de intestino permeable y en SII con predominio de diarrea.


La evidencia específica como suplemento individual es más limitada que la de zinc o probióticos, pero su justificación mecanística en el contexto de disbiosis y permeabilidad intestinal es sólida.

Dosis habitual: 5–15 g/día en 2–3 tomas, iniciando con dosis bajas.


Magnesio


El magnesio tiene un efecto osmótico sobre el intestino que aumenta la motilidad — lo que lo hace especialmente útil en SII con predominio de estreñimiento y potencialmente contraproducente en predominio de diarrea. Más allá del intestino, el magnesio reduce la ansiedad, mejora la respuesta al estrés y participa como cofactor en más de 300 reacciones enzimáticas.


La forma importa: el citrato de magnesio tiene mayor efecto laxante; el glicinato de magnesio tiene mejor tolerancia digestiva con menos efecto sobre el tránsito — mejor opción en pacientes con diarrea o mixto.

Dosis: 200–400 mg de magnesio elemental diario.


Vitaminas B6 y B9


La vitamina B6 (piridoxina) es cofactor en la síntesis de serotonina, GABA y dopamina — los neurotransmisores que regulan el eje intestino-cerebro y la percepción del dolor. También participa en el metabolismo de estrógenos. Indicada especialmente en pacientes con síntomas premenstruales severos o alteraciones del estado de ánimo. Dosis: 25–100 mg/día. Precaución: dosis superiores a 200 mg/día pueden causar neuropatía periférica.


La vitamina B9 (folato o metilfolato) es esencial para la metilación del ADN, la regulación de la inflamación y la síntesis de neurotransmisores. En pacientes con polimorfismos MTHFR — frecuentes en endometriosis — la forma activa metilfolato tiene mejor biodisponibilidad. Dosis: 400–800 µg/día.


Lo que esto significa en la práctica


Si tienes endometriosis y síntomas digestivos, la evaluación nutricional especializada no es un complemento — es parte del diagnóstico. Identificar tu fenotipo digestivo, evaluar la microbiota, documentar el patrón cíclico de síntomas y determinar qué deficiencias nutricionales existen son pasos que cambian el plan de intervención.


La dieta baja en FODMAPs tiene evidencia directa en tu condición. La modulación de la microbiota actúa sobre el estroboloma que puede estar perpetuando tu dominancia estrogénica. La suplementación dirigida trabaja sobre los mecanismos de permeabilidad intestinal, inflamación y eje intestino-cerebro que sostienen el ciclo de síntomas.


No es tratar el intestino y la endometriosis por separado. Es tratar el sistema.


Si quieres explorar cómo integrar este abordaje a tu manejo de endometriosis, puedes encontrar más información en:



Este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la evaluación clínica individualizada.


Nut. Mariam M. Lara Nader | Cédula Prof. 12369173 | Colegio Mexicano de Nutrición Clínica y Terapia Nutricional | www.mariamlara.com | www.endometriosisnutricion.com


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Referencias


  1. Skjevik EP, et al. Low-FODMAP diet in endometriosis (EndoFOD): a randomized controlled trial. Acta Obstet Gynecol Scand. 2025.

  2. Rej A, et al. Irritable bowel syndrome in endometriosis: shared mechanisms and clinical implications. Gut. 2023.

  3. Ek M, et al. Mast cell activation and visceral hypersensitivity in endometriosis. Am J Obstet Gynecol. 2022.

  4. Pinto-Sanchez MI, et al. Probiotic Bifidobacterium longum NCC3001 reduces depression scores and alters brain activity. Gastroenterology. 2017.

  5. Ianiro G, et al. Microbiota, estrobolome and endometriosis: the gut-pelvic axis. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2024.

  6. Ghareghani M, et al. Zinc supplementation in IBS: a randomized controlled trial. J Clin Med. 2026.

  7. Ford AC, et al. Efficacy of prebiotics, probiotics, and synbiotics in irritable bowel syndrome and chronic idiopathic constipation: systematic review and meta-analysis. Am J Gastroenterol. 2022.

  8. As-Sanie S, Mackenzie SC, Morrison L, et al. Endometriosis. JAMA. 2025;334(1):64-78.

  9. Taylor HS, Kotlyar AM, Flores VA. Endometriosis is a chronic systemic disease. Lancet. 2021;397(10276):839-852.






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